- Pino macizo
En el recibidor, junto a la luz filtrada de la tarde, este aparador se convierte en el discreto punto de apoyo donde se deposita la correspondencia, las llaves o aquel pequeño libro que acompaña cada regreso. Su tamaño permite integrarlo sin esfuerzo allí donde el espacio exige rigor, pero también cierta presencia. Funciona como un centinela elegante de pequeñas cosas cotidianas, ordenando los movimientos de la casa. Su volumen acogedor facilita el acceso diario mientras protege con discreción todo lo esencial, lista para recibir tanto al visitante ocasional como al hábito de cada jornada.
La estructura, erguida y recortada en líneas rectangulares claras, combina fuerza y ligereza visual. El sobre ligeramente sobreelevado y moldurado descansa sobre pilastras acanaladas que enmarcan el frente, coronadas por detalles labrados que acentúan su carácter. Un solo cajón en la parte superior, de ancho completo y tirador tipo concha, domina el frente, mientras que debajo se abre una puerta panelada delimitada por molduras trabajadas. El zócalo macizo refuerza la presencia del mueble y crea una base sólida.
El cajón superior, de acceso rápido, permite organizar lo imprescindible: correspondencia, cuadernos, cargadores o accesorios que se buscan a diario. Tras la puerta se sitúa un compartimento cerrado de gran utilidad para guardar desde textiles hasta pequeñas vajillas, documentos o incluso provisiones discretas. Su concepción invita tanto a clasificar como a mantener el orden fuera de la vista. La llave y bocallave visibles insinúan la posibilidad de reservar el interior a objetos más personales.
Dimensiones exteriores del mueble:
- Anchura = 69cm - Profundidad = 51cm - Altura = 90cm.
Composición del mueble:
- Estructura de pino macizo.
- Ancho 69cm
- Confeccionado en pin massif
- Un solo cajón amplio de fácil acceso
- Una puerta de panel elevado con bocallave decorativa
- Pilastras acanaladas y detallado trabajo de molduras
- Base de plinto sólida para mayor estabilidad
Situado junto a una pared despejada, sirve idealmente como punto de transición entre estancias. Se recomienda aprovechar el sobre para una lámpara baja o un jarrón estilizado, dejando libre el acceso al cajón. Un espejo o cuadro pequeño sobre el mueble terminarán de realzar el conjunto y multiplicar la sensación de orden natural.